jueves 13 de septiembre de 2007

Jornada laboral‏

Lo lamentable es que la gente por trabajar menos es capaz de sacrificar la libertad. Triste, pero cierto.

Luis Eduardo Muro // Jornada laboral

Peor será el caso de los trabajadores informales y desempleados, casi el 50% .El Gobierno ha vuelto a plantear la iniciativa de reducir la jornada laboral a 6 horas por día y 36 horas por semana.

Lo que no dice es que la reducción de la jornada laboral es posible hacerla sin modificar la Constitución. Inclusive, con los poderes especiales previstos en la última "ley habilitante", la modificación de la jornada laboral podría decidirse de inmediato.

El artículo 90 de la Constitución comienza así: "La jornada laboral de trabajo diurna no excederá de ocho horas diarias ni de cuarenta y cuatro horas semanales. En los casos en que la ley lo permita, la jornada de trabajo nocturna no excederá de siete horas diarias ni de treinta y cinco semanales...", y luego dice "...Se propenderá la progresiva disminución de la jornada de trabajo dentro del interés social....".

Ya la Constitución del año 1999 tiene prevista la disminución progresiva de la jornada laboral de acuerdo con la conveniencia de la nación, y sólo establece los niveles máximos de horas que se pueden trabajar.

La disminución de la jornada laboral debe ser ejecutada dentro de un plan de empleo nacional que anticipe los impactos, positivos y negativos, que tendrá en la población.

Por ejemplo, una jornada más corta dará a los trabajadores más tiempo para compartir con su familia, sabiendo los sacrificios que hacemos para asegurar el cuidado de nuestros hijos durante la jornada laboral.

Por otra parte, la disminución de la jornada de trabajo aumentará los costos de producción de muchos bienes nacionales, elevando la inflación y, en consecuencia, los requerimientos financieros del presupuesto de las familias venezolanas sin que esté prevista ninguna compensación inmediata.

Peor será el caso de los trabajadores informales o desempleados, que son cerca del 50%, que no recibirán el beneficio de una jornada más corta, pero sí el efecto del aumento de los precios.

Es tiempo de prudencia y reflexión. No podemos dejar que "nos metan gato por
liebre".

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