domingo 24 de febrero de 2008

Chávez enfrenta desafío aún en sus propias filas‏

Chávez enfrenta desafío aún en sus propias filas
SIMON ROMERO
The New York Times


EL PRESIDENTE de Venezuela, Hugo Chávez, durante una de sus acostumbradas alocuciones por radio y televisión. A medida que su gobierno se muestra incapaz de dar respuesta a las urgencias de la población su base se reduce entre los más pobres.

Estos deberían ser los mejores tiempos para Venezuela, que cuenta con la bendición de las mayores reservas convencionales de petróleo fuera del Medio Oriente y precios del crudo cerca de niveles históricos. Sin embargo, los problemas económicos y sociales de este país se han vuelto tan agudos durante estos últimos tiempos que el presidente Hugo Chávez está enfrentando una insólita embestida de críticas, incluso de sus propios partidarios, con respecto a su administración del país.
En un extraño giro de 180 grados, son los opositores de Chávez quienes al parecer tienen los vientos políticos a su favor, a medida que revierten políticas de abstencionismo y preparan a decenas de candidatos para elecciones regionales de importancia crucial. Chávez, quizás por primera vez desde una votación de anulación en el2004, está cada vez más a la defensiva, a medida que sus esfuerzos por llevar a Venezuela al socialismo no logran abordar una creciente lista de preocupaciones, como la violencia callejera y la escasez de productos de la canasta básica.
Si bien Chávez sigue siendo la figura política de mayor poder en Venezuela, lo que otrora era su autoridad incuestionable está mostrando algunas grietas. Lo que era impensable hace unos cuantos meses: en enero empezaron a surgir letreros en la capital con la leyenda ''Diosdado Presidente'', expresión de apoyo hacia una posible postulación a la presidencia por parte de Diosdado Cabello, partidario de Chávez y gobernador del populoso estado de Miranda.

Brotes de dengue y del mal de Chagas han alarmado a familias que viven en el corazón de esta ciudad. Los temores de una devaluación de la nueva divisa, llamada ''bolívar fuerte'', están motivando la salida del capital. Si bien la economía pudiera registrar un crecimiento de 6 por ciento este año, impulsada por los altos precios del crudo, la producción en yacimientos petrolíferos controlados por la empresa nacional del petróleo, Petróleos de Venezuela, S.A., ha declinado. La inflación se disparó en 3 por ciento en enero, su máximo nivel mensual en una década.
De hecho, algunos economistas ven una desarticulación económica consumiéndose a fuego lento, en un país rebosante de ingresos del petróleo. Pero, a medida que Chávez se embarca en su décimo año en el poder, cada vez está siendo más difícil que él culpe a los gobiernos anteriores por los males.

Esto es particularmente evidente en áreas pobres, en las cuales los electores no acudieron a darle su respaldo al presidente en un referendo en diciembre sobre una reorganización constitucional, la cual habría incrementado enormemente sus poderes. Es una punzante derrota de la cual Chávez aún no se recupera.

''No puedo encontrar frijol, arroz, café o leche'', dijo Mirna de Campos, de 56 años, asistenta de enfermera que vive en el pobrísimo distrito de Los Teques, en las inmediaciones de Caracas. ``Lo que se puede encontrar es whisky, y mucho''.
El contraste entre retórica revolucionaria y el consumo de artículos de lujo importados por parte de una nueva élite alineada con el gobierno de Chávez, conocida como la ''burguesía bolivariana'', ha dado paso a cuestionamientos mayores de las prioridades de su movimiento político.

''Si bien la revolución de Chávez se ha estancado, puede avanzar si él es capaz de resolver algunos problemas'', comentó Daniel Hellinger, politólogo de la Universidad Webster en San Luis, quien sigue de cerca a Venezuela. ``Yo no le envidio el desafío de intentar volver más efectivo el gobierno del país en las vidas cotidianas del pueblo''.

Chávez puso de relieve el desafío tras su primera derrota en las urnas, cuando se pronunció por un año de ''revisión, rectificación y relanzamiento''. Emitió un decreto de amnistía para opositores políticos que habían estado acusados de respaldar un breve golpe de estado en el 2002 y dio un sacudón a su gabinete, reemplazando a su vicepresidente y ministros a cargo de la economía y del combate contra la delincuencia.

Pero, por cada pequeño cambio en la política o por cada estadística favorable por parte del gobierno, Chávez ha generado mayor ansiedad al intensificar sus amenazas relativas a una expansión del control del estado sobre la economía y la sociedad. Por ejemplo, Chávez advirtió que nacionalizaría grandes distribuidores de alimentos sorprendidos encareciendo productos.

Pedro E. Pinate, consultor agrícola en la ciudad de Maracay, dijo: ``Nosotros vivimos en dos países. uno habitado por funcionarios que piensan que pueden alterar la realidad mediante el envío de soldados para intimidar a la ciudadanía. Y otro en el cual el resto de nosotros vivimos con el temor de ser asesinados o secuestrados o que nuestros negocios sean incautados''.

Este temor se refleja en una estadística cuya publicación es ilegal en Venezuela: el valor del bolívar fuerte en el mercado negro, puesto en circulación al comienzo del año para reemplazar al viejo bolívar. Su valor ronda en aproximadamente 5.2 contra el dólar, a decir de cambistas de divisas en la localidad, lo cual equivale a más del doble del tipo de cambio oficial, de 2.15.

Para otros problemas internos, el enfoque de Chávez ha sido igualmente errático. Tras el reciente brote de fiebre del dengue, que llegó incluso hasta su gabinete, infectando al ministro de Cultura, Francisco Sesto, el presidente no reorganizó el sistema de salud pública. En su lugar, se pronunció por una investigación de alegatos en el sentido de que la enfermedad pudiera haber sido alterada, convirtiéndola en una variedad más virulenta, como parte de un ataque en contra de Venezuela por parte de enemigos no identificados.

Los enemigos de Venezuela muy rara vez han sido tan amenazantes como en semanas recientes, según Chávez, quien ha elevado una discusión política con el presidente colombiano, Alvaro Uribe, al grado de movilizar tropas a lo largo de los 2,080 kilómetros de frontera en común.

El mes pasado, Chávez alegó que militares de Colombia estaban conspirando con militares estadounidenses en Bogotá para matarlo. Con esta fueron 25 veces las que el gobierno de Venezuela ha dicho que Chávez era blanco de asesinato desde el 2002, de acuerdo con la información del diario capitalino Tal Cual.

A medida que estas complicaciones internas y económicas se van acumulando, Chávez enfrenta una nueva prueba este año con elecciones estatales y municipales, así como con una opinión revigorizada produciendo candidatos a lo largo del país. Chávez podría terminar perdiendo cierta autoridad si sus opositores ganan tan sólo un puñado de estados o ciudades, casi todas las cuales están actualmente bajo el control de sus partidarios.

Incluso más impredecible es la dinámica dentro del propio movimiento del presidente, con algunas candidaturas insurgentes clamando un desafío al statu quo.''El chavismo es más vulnerable en los ámbitos local y estatal'', dijo Steve Ellner, politólogo en la Universidad de Oriente, en el este de Venezuela. ``Eso abre grandes oportunidades para que la opinión merme el poder y la influencia de Chávez, empezando con grandes triunfos en las elecciones a efectuar al final de este año''.

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