jueves 11 de marzo de 2010

Lula compara a los disidentes cubanos con los bandidos de Sao Pablo

Y que se cree Lula........ a mi jamas se me olvidara esta bofetada a los derechos humanos. Lula: bandido eres tu..... igual que Chavez. Menos mal que te vas pronto...... No ire por Brazil en este mundial de futbol....... voy a ser mi pequeno boicot.
vdebate reporter
Pronto se irá Lula y ya se quita la careta. La comparación que hace el mandatario de Brasil, Lula da Silva de los presidiarios políticos cubanos con los presos comunes, tiene que causar indignación. Además, según las declaraciones reseñadas en las agencias “defendió el derecho de Cuba de detener disidentes políticos y criticó a los que realizan huelga de hambre”. Decía yo en mi artículo Dios nos salve de la Dilma Rousseff, candidata de Lula y de Chávez también, publicado por Diario de América lo siguiente:

El mandatario responsable de propiciar el reencuentro de los comunistas desplazados por la caída del muro de Berlín de la mano del tirano Fidel Castro, para reunirlos en el Foro de Sao Paolo. Por algo es notorio el auge de grupos desestabilizadores en el continente. Lo que no será ni es ajeno para Dilma.

Para tener presente, le decía Lula: “¿Te acuerdas, Fidel, cuando hablamos del Foro de Sao Paulo, y me dijiste que era necesaria la unidad de la izquierda latinoamericana para garantizar nuestro progreso?
(También en Diario de América)

Muy chavistoide lo que expresa, porque en relación a los presos políticos venezolanos, los presos de Chávez, él los considera “políticos presos”, igual que el tirano Fidel Castro.
Martha Colmenares

A FALA ESTRIDENTE DE LULA E O SILÊNCIO DOS INDECENTES
quarta-feira, 10 de março de 2010 5:15

Meus caros,
Decidi manter este post no alto da página. As manchetes de Folha e Estadão vieram no tom correto. No Estadão: “Lula defende regime cubano e compara dissidente a criminoso” Na Folha: “Lula compara preso político de Cuba aos bandidos de São Paulo”
Más… en la página de Reinaldo Azevedo

Lula desata polémica por comentario sobre disidentes cubanos
10 de marzo de 2010,
Las manifestaciones de Lula en ese sentido repercutieron en el Congreso, generaron discusión en los medios de comunicación, que lo discutieron el miércoles en los noticieros matinales de radio y televisión, y fue la principal noticia de algunos medios escritos, como el diario O Estado de S. Paulo.
Más… BRASILIA (AP)

Lula compara a los disidentes cubanos presos con los bandidos de Sao Paulo

Los hermanos Castro siguen teniendo amigos, y algunos de ellos incluso olímpicos. El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha comparado a los disidentes cubanos con los bandidos de Sao Paulo.
Ernesto Coco. Corresponsal en la zona – 10-03-10

La muerte por huelga de hambre del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo coincidió con la visita que el presidente de Brasil, Lula da Silva, realizaba los hermanos Castro.

Hoy, a dos semanas de aquella fotografía y con otro disidente transitando el mismo camino, Lula ha comparado a los opositores al régimen castrista con los bandidos de Sao Paulo y ha vuelto a pedir respeto para las autoridades cubanas.

El mandatario brasileño ha asegurado además que la huelga de hambre no puede ser utilizada como pretexto de derechos humanos para liberar personas y ha vuelto sobre sus pasos para pedir imaginación.

“¿Si todos los bandidos que están presos en Sao Paulo entran en guerra de hambre y piden su libertad?”, se ha preguntado Lula da Silva, quien de momento se ha negado a interceder ante Castro por el periodista y psicólogo opositor Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde finales de febrero.

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martes 9 de marzo de 2010

Lula y los Castro

A mi tambien me retorcio las tripas........... Lula y los Castro....... uhhh, de acuerdo con Mario Vargas llosa

El País, Madrid.

Lula y los Castro
PIEDRA DE TOQUE. Cuando se trata del exterior, el presidente brasileño se desviste de los atuendos democráticos y se abraza con la hez de América Latina. Su foto con Raúl y Fidel me retorció las tripas

MARIO VARGAS LLOSA
07/03/2010
Mi capacidad de indignación política se embota algo los meses del año que paso en Europa. La razón, supongo, es que vivo allá en países democráticos en los que, no importa los problemas que padezcan, hay un amplio margen de libertad para la crítica, y los medios, los partidos, las instituciones y los individuos suelen protestar con entereza y ruido cuando se suscita un hecho afrentoso y despreciable, sobre todo en el campo político.

En América Latina, en cambio, donde paso tres o cuatro meses al año, aquella capacidad de indignación retorna siempre, con la furia de mi juventud, y me hace vivir en el quién vive, desasosegado y alerta, esperando (y preguntándome de dónde vendrá esta vez) el hecho
execrable que, generalmente, pasará inadvertido para el gran número, o merecerá el beneplácito o la indiferencia general.

Esta mañana he vivido una vez más esa sensación de asco e ira, viendo al risueño presidente Lula del Brasil, abrazando cariñosamente a Fidel y Raúl Castro, en los mismos momentos en que los esbirros de la dictadura cubana correteaban a los disidentes y los sepultaban en los calabozos para impedirles asistir al entierro de Orlando Zapata Tamayo, el albañil opositor y pacifista de 42 años, del Grupo de los 75, al que la satrapía castrista dejó morir de hambre -luego de someterlo en vida a confinamiento, torturas y condenarlo con pretextos a más de 30 años de prisión- tras 85 días de huelga de hambre.

Cualquier persona que no haya perdido la decencia y tenga un mínimo de información sobre lo que ocurre en Cuba espera del régimen castrista que actúe como lo ha hecho. Hay una absoluta coherencia entre la condición de dictadura totalitaria de Cuba y una política terrorista de persecución a toda forma de disidencia y de crítica, la violación sistemática de los más elementales derechos humanos, procesos amañados para sepultar a los opositores en cárceles inmundas y someterlos allí a vejaciones hasta enloquecerlos, matarlos o empujarlos al suicidio.
Los hermanos Castro llevan 51 años practicando esa política y sólo los idiotas podrían esperar de ellos un comportamiento distinto.

Pero de Luiz Inácio Lula da Silva, gobernante elegido en comicios legítimos, presidente constitucional de un país democrático como Brasil, uno esperaría, por lo menos, una actitud algo más digna y coherente con la cultura democrática que en teoría representa, y no la desvergüenza impúdica de lucirse, risueño y cómplice, con los asesinos virtuales de un disidente democrático, legitimando con su presencia y proceder la cacería de opositores desencadenada por el régimen en los mismos momentos en que él se fotografiaba abrazando a los verdugos de Orlando Zapata Tamayo.

El presidente Lula sabía perfectamente lo que hacía. Antes de viajar a Cuba, 50 disidentes cubanos le habían pedido una audiencia durante su estancia en La Habana y que intercediera ante las autoridades de la isla por la liberación de los presos políticos martirizados como Zapata en los calabozos cubanos. Él se negó a ambas cosas. Tampoco los recibió ni abogó por ellos en sus dos anteriores visitas a la isla, cuyo régimen liberticida siempre elogió sin el menor eufemismo.

Por lo demás, esta manera de proceder del mandatario brasileño ha caracterizado todo su mandato. Hace años que, en su política exterior, desmiente de manera sistemática su política interna, en la que respeta las reglas del Estado de derecho, y, en economía, en vez de las
recetas marxistas que proponía cuando era sindicalista y candidato -dirigismo económico, nacionalizaciones, rechazo a la inversión extranjera, etcétera-, promueve una economía de mercado y de libre empresa como cualquier estadista socialdemócrata europeo.

Pero, cuando se trata del exterior, el presidente Lula se desviste de los atuendos democráticos y se abraza con el comandante Chávez, con Evo Morales, con el comandante Ortega, es decir, con la hez de América Latina, y no tiene el menor escrúpulo en abrir las puertas diplomáticas y económicas del Brasil a la satrapía teocrática integrista de Irán. ¿Qué significa esta duplicidad? ¿Que el presidente Lula nunca cambió de verdad? ¿Que es un simple travestido, capaz de
todos los volteretazos ideológicos, un politicastro sin espina dorsal cívica y moral? Según algunos, los designios geopolíticos para Brasil del presidente Lula están por encima de pequeñeces como que Cuba sea, con Corea del Norte, una de las dictaduras donde se cometen los peores atropellos a los derechos humanos y donde hay más presos políticos. Lo importante para él serían cosas más trascendentes como el puerto de Mariel, que Brasil está financiando con 300 millones de dólares así como la próxima construcción por Petrobras de una fábrica de lubricantes en La Habana. Ante realizaciones de este calado ¿qué puede importarle al "estadista" brasileño que un albañil cubano del montón, y encima negro y pobre, muera de hambre clamando por nimiedades como la libertad?

En verdad, todo esto significa, ay, que Lula es un típico mandatario "democrático" latinoamericano. Casi todos ellos están cortados por la misma tijera y casi todos, unos más, otros menos, aunque -cuando no tienen más remedio- practican la democracia en el seno de sus propios países, en el exterior no tienen reparo alguno, como Lula, en cortejar a dictadores y demagogos tipo Chávez o Castro, porque creen, los pobres, que de este modo aquellos manoseos les otorgarán una credencial de "progresistas" que los libre de huelgas, revoluciones, acoso periodístico y de campañas internacionales acusándolos de violar los derechos humanos. Como recuerda el analista peruano Fernando Rospigliosi, en un admirable artículo, "Mientras Zapata moría lentamente, los presidentes de América Latina -incluido el sátrapa cubano- se reunían en México para formar una organización -¡otra más!- regional. Ni una palabra salió de allí para demandar la libertad o un mejor trato para los más de 200 presos políticos cubanos". El único
que se atrevió a protestar -un justo entre los fariseos- fue el presidente electo de Chile Sebastián Piñera.

De manera que la cara de cualquiera de estos jefes de Estado hubiera podido reemplazar a la de Luiz Inácio Lula da Silva, abrazando a los hermanos Castro, en la foto que me retorció las tripas al leer la prensa de esta mañana.

Esas caras no representan la libertad, la limpieza moral, el civismo, la legalidad y la coherencia en América Latina. Estos valores se encarnan en personas como Orlando Zapata Tamayo, las damas de Blanco, Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, la bloguera Yoani Sánchez, y demás cubanos y cubanas que, sin dejarse intimidar por el acoso, las agresiones y vejaciones cotidianas de que son víctimas, se siguen enfrentando a la tiranía castrista. Y se encarnan, asimismo, en principalísimo lugar, en los centenares de prisioneros políticos y, sobre todo, en el periodista independiente Guillermo Fariñas, que, cuando escribo este artículo, lleva ya ocho días de huelga de hambre
en Cuba para protestar por la muerte de Zapata y exigir la liberación de los presos políticos.

Curiosa y terrible paradoja: que sea en el seno de uno de los más inhumanos y crueles regímenes que haya conocido el continente donde se hallen hoy los más dignos y respetables políticos de América Latina.


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miércoles 24 de febrero de 2010

La muerte de Orlando Zapata

Triste oir los comentarios de la mama de Orlando Zapata. Desde vdebate.org le enviamos el pesame a esta se#ora.
24 / Feb / 2010 8:42 pm
La madre de Orlando Zapata le pide “al mundo que ponga mano dura con Cuba”
La madre del disidente cubano Orlando Zapata, que ayer falleció tras casi 3 meses en huelga de hambre, conversó hoy, a través de CNN en español, con Daniel Viotto.

Reina Tamayo manifestó encontrarse desesperada por la muerte de su hijo y señaló que hoy ha recibido la visita de algunos amigos y familiares. “Los que han podido llegar porque estamos custodiados”, ha matizado.

Los que han venido le están montando “guardia de honor a mi hijo porque es muy triste ver morir a alguien a los 42 años”. Ha calificado la muerte de Orlando como “premeditada por parte de este Gobierno”.

Contó que ayer fue la última vez que vio a su hijo, cuando “ya estaba en los últimos suspiros” y que sólo le dejaron ver a su hijo ya muerto después de gritarles “asesinos y torturadores” al personal del Hospital.

Ha calificado de “asesinos y terroristas” al régimen cubano ya que después de haber “matado” a su hijo la tienen sitiada sin dejar apenas pasar a familiares.

“Yo le suplico al mundo que ponga mano dura con Cuba. Aquí no hay derechos humanos, aquí lo que hay es tortura, aquí no tenemos nada”, ha afirmado.

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