viernes 23 de noviembre de 2007

Carta de Patricia Poleo a Iris Varela

Me hago eco de esta carta, por las injusticias e infamias que ha dicho el gobierno de Chavez de muchisima gente.
vdebate reporter
Escribo públicamente a través de mi columna, porque realmente el tema que tocaré tú te has encargado de hacerlo tan público, que imagino quieres que continúe así.
Me refiero, claro está, a tu estallido emocional, producto de tu maternidad herida, frente al colega y amigo Gustavo Azócar, quien habría dedicado el capítulo de un libro sobre ti, a la pérdida de tu bebé en un hospital de San Cristóbal. Bueno, yo te vi ahí y te confieso que tardé en asimilarlo que pasaba.
Porque en primer lugar, ese tipo de reacciones generalmente se producen en el momento en que ocurre la ofensa y que yo sepa, el libro de Gustavo fue escrito hace unos cuantos meses. Extraño que tú no hayas reaccionado antes, sobre todo cuando has tenido a Gustavo en varias oportunidades a la mano. Confieso que no he leído el libro de Gustavo, pero recuerdo que me informé de la muerte de tu hijo, cuando entrevistada por Nitu Pérez Osuna, dijiste que habías tenido un hijo y la Cuarta República te lo había matado. De la escena no podré olvidar nunca la cara de Nitu, quien dicho sea de paso es una Super mamá y a pesar de lo profesional que es, no pudo disimular la impresión a tu comentario.
Aunque no lo creas, en condiciones normales, sino hubiera sido frente a una cámara, entendería como humana la reacción. Te cuento por qué. En una oportunidad, teniendo mi hija 7 años, estábamos viendo juntas el noticiero y saliste tú a dar una rueda de prensa. Allí dijiste que yo, la mamá de la niñita que veía televisión acurrucada conmigo, consumía drogas.
Cuando le vi la cara de angustia a mi hija, confieso que hubiese querido tenerte enfrente. Pero me recordé a mi misma que el tiempo de Dios es perfecto. Y lo es. Luego tuve la oportunidad de vivir de cerca el dolor de otras madres. Fanny por ejemplo, la mamá de mi escolta Germán, a quien llena de dolor ante el crimen cometido por funcionarios de la Disip de tu Gobierno que le arrebataron a su hijo, la vi un día renegar de Dios, pero aun siendo una mujer muy humilde, jamás usó las cámaras para la venganza, a pesar de que el director del CICPC, Marcos Chávez, difamó la memoria de Germán cuando mintió diciendo que lo detuvieron en el momento que asaltaba un camión blindado.
Más adelante, el país entero sufrió como propia la pérdida del hijo de Haydeé Castillo de López, a quien un funcionario del CICPC le informó del hecho así “Matamos a su hijo como un perro! Haydeé y su esposo fueron trasladados a la policía, esposados. Fue vejada, humillada, mientras el cadáver de su hijo se enfriaba en la morgue.
A tres años de los hechos, Haydeé aún espera justicia, y jamás se ha ido a la televisión cuando han estado los jefes policiales que ordenaron la muerte de su hijo, a caerles a pescozadas. Haydée está conmemorando precisamente hoy el triste día, con una misa.
Tres años desde que su hijo fue calificado como delincuente por este Régimen.
Apenas días después, viví muy de cerca el dolor de otros padres, los de Juan Carlos Sánchez, a quien después de torturaren la Disip, lo asesinaron, simulando un enfrentamiento. También se están cumpliendo 3 años y serán conmemorados con una misa. Y con plegarías porque algún día se haga justicia.
En el dictamen de la Fiscalía, califican a Juan Carlos de asesino, porque estando metido en un cuarto “le disparó a un funcionario que estaba afuera, a través de la puerta, justo en el abdomen, lo cual indica su intención de asesinarlo... ???? Resulta que Juan Carlos, además de asesino, disponía de rayos X para saber dónde estaba su objetivo...
Después de eso se me acusó a mí de haber planificado la muerte de Danilo Anderson.
A la hija de Guillermina, Iris, la llamaron asesina.
No dudo que a mi mamá le hayan faltado ganas para agarrara isaías Rodríguez por el copete enlacado. Estoy segura que ella quisiera hacerlo. Pero no. Y mira que provoca. Por supuesto estos son sólo escasos ejemplos de que no eres la única madre a quien le han difamado a sus hijos. Se me quedan en el tintero las madres de los presos políticos, de los exiliados.
Si todas las madres a quienes nos han tocado lo más sagrado reaccionáramos como tú, iris, el país estaría agarrado de las greñas permanentemente. Lo que es obvio, es que somos muchos los venezolanos que estamos llevando a cuestas tu odio, porque en eso convertiste tu pérdida, en odio.
Mal consejero, sobre todo cuando se trata de alguien, que se supone, debe legislar para la paz.
Mi carta tiene el objetivo de desearte eso, Iris: Paz. Y que por favor, nos evites escenas tan desagradables, sobre todo cuando has sido cómplice de tantas causas que nos han herido a tantas madres venezolanas. Patricia Poleo Una madre en espera del Tiempo Perfecto de Dios

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